CIC bioGUNE identifica dos proteínas clave que controlan el crecimiento del cáncer pediátrico hepatoblastoma

Bizkaia, Noticias

Un estudio reciente, publicado en la revista Hepatology, revela cómo dos proteínas esenciales influyen en el crecimiento del hepatoblastoma infantil y aporta nuevos conocimientos sobre su biología y posibles líneas futuras de investigación

Un trabajo publicado en Hepatology presenta nuevos hallazgos sobre los mecanismos moleculares que subyacen al hepatoblastoma, el cáncer de hígado más frecuente en la infancia. La investigación identifica alteraciones en la vía de la NEDDilación, en particular relacionadas con la enzima NEDP1 y la proteína CAND1, que contribuyen al desarrollo y la progresión del tumor.

El hepatoblastoma es un tumor pediátrico poco frecuente que afecta aproximadamente a 1–2 niños por millón cada año. Aunque los tratamientos actuales han mejorado significativamente la supervivencia, algunos pacientes presentan recaídas o resistencia a la quimioterapia. Una mejor comprensión de los mecanismos biológicos que impulsan esta enfermedad podría ayudar a perfeccionar futuras estrategias terapéuticas.

El estudio, liderado por la Dra. María Luz Martínez-Chantar (CIBERehd) en CIC bioGUNE, miembro de BRTA, demuestra que los tumores de hepatoblastoma presentan niveles y actividad reducidos de NEDP1, una proteasa que regula la NEDDilación, un proceso de modificación postraduccional implicado en la regulación de proteínas. Esta reducción se asocia con un aumento de la NEDDilación y niveles elevados de CAND1, una proteína vinculada a subtipos moleculares más agresivos y a peores resultados clínicos.

Mediante el análisis de muestras de pacientes para validar la desregulación de la vía de NEDD8 y el uso de diversos modelos preclínicos, incluyendo líneas celulares, xenoinjertos tumorales derivados de pacientes y modelos animales, el equipo de investigación observó que restaurar la actividad de NEDP1 reducía el crecimiento tumoral, limitaba el potencial metastásico y alteraba el metabolismo de las células cancerosas. Además, una alta expresión de CAND1 se asoció con características pronósticas adversas y menor supervivencia global en los pacientes.

Nuestros resultados indican que las alteraciones en el eje NEDP1–CAND1 contribuyen a la progresión del hepatoblastoma”, explica la Dra. Martínez-Chantar. “Estos hallazgos mejoran nuestra comprensión del panorama molecular de este tumor y sugieren que la vía de la NEDDilación podría representar un área potencial para futuras exploraciones terapéuticas.”

Estefanía Zapata-Pavas, primera autora del estudio, añade: “Observamos que NEDP1 actúa como un supresor tumoral al regular proteínas clave implicadas en la proliferación celular y el metabolismo. Cuando este equilibrio regulador se altera, las células tumorales adquieren ventajas de crecimiento.”

El estudio se desarrolló en el marco de iniciativas colaborativas apoyadas por la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) a través del proyecto coordinado PMEd4HB (Medicina de Precisión para el Hepatoblastoma, referencia PRYCO223102ARME), liderado y coordinado por el Instituto de Investigación Germans Trias i Pujol (IGTP). Este consorcio, con la Dra. Carolina Armengol (IGTP) como investigadora principal y experta de referencia en cáncer hepático pediátrico, reúne a otros grupos especializados en el ámbito estatal, como los liderados por el Dr. Matias Avila (CIMA), el Dr. José Juan García-Marín (USAL) y el Dr. Pau Sancho-Bru (IDIBAPS), fomentando un enfoque multidisciplinar orientado a acelerar la transferencia de descubrimientos fundamentales hacia avances clínicamente relevantes para los pacientes. Las investigadoras Estefanía Zapata-Pavas y Marina Serrano-Macia tienen el apoyo de la Asociación Contra el Cáncer en Bizkaia.

Este trabajo aporta información valiosa sobre los mecanismos que regulan el crecimiento del hepatoblastoma y cómo determinadas proteínas pueden influir en su agresividad. Aunque se trata de resultados preclínicos, el estudio destaca la importancia de investigar el metabolismo del cáncer y proporciona una base sólida para explorar nuevas estrategias que, en el futuro, podrían guiar el desarrollo de tratamientos más dirigidos y mejor fundamentados científicamente.

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