Una investigación a nivel global muestra que las ciudades no están aprovechando todo el potencial que ofrecen las soluciones basadas en la naturaleza

Bizkaia, Noticias

Un estudio realizado por el Basque Center for Climate Change (BC3) y la Universidad de Almería, en la que han participado la investigadora e investigador Ikerbasque, Marta Olazabal y Unai Pascual, identifica estrategias críticas para avanzar en la aplicación de soluciones basadas en la naturaleza en la adaptación de las ciudades al cambio climático

El estudio, publicado en la prestigiosa revista Nature Sustainability, utiliza datos de 216 proyectos implementados en 130 ciudades de todo el mundo

Las soluciones basadas en la naturaleza (SbN) han sido identificadas como una estrategia crítica para alcanzar los ambiciosos objetivos globales de mitigar y adaptarse al cambio climático, así como de detener y revertir la pérdida de biodiversidad. Sus partidarios destacan la capacidad de las SbN de influir en cada una de estas áreas generando beneficios en cascada tanto en el bienestar humano como en la salud del ecosistema. Esta idea de nexo entre «clima-biodiversidad-sociedad» (CBS) se recoge en el informe conjunto publicado recientemente del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) y el Panel Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas (IPBES).

Una investigación del Basque Centre for Climate Change (BC3), Ikerbasque y la Universidad de Almería, liderada por el investigador de BC3 Sean Goodwin y publicada en Nature Sustainability, muestra cómo la aplicación de las SbN a nivel mundial influye directamente en el nexo entre «clima-biodiversidad-sociedad» y cómo están promoviendo un cambio real a largo plazo cuando se utilizan para ayudar a las ciudades a adaptarse al cambio climático.

La primera conclusión de este estudio es que los proyectos que utilizan SbN deben prestar más atención a cómo abordar los desafíos de «clima-biodiversidad-sociedad» específicos de cada contexto. El estudio muestra que solo el 2% de las SbN estudiadas tuvo en cuenta la forma en que los futuros impactos del cambio climático afectarán a las propias SbN. Tal y como explica la investigadora Ikerbasque en el BC3, Marta Olazabal: “Al tratarse de soluciones basadas en procesos naturales, el tipo de plantas utilizadas en el contexto de las SbN son tan vulnerables al cambio climático como las personas. Por ello y para que den beneficios en el futuro, las SbN deben diseñarse para que sean resistentes a las condiciones climáticas cambiantes. Por ejemplo, las especies deben ser resistentes a las altas temperaturas o a condiciones más secas en ciertos lugares”.

La vulnerabilidad al cambio climático puede y debe reducirse de formas múltiples y complementarias a través de SbN. En este estudio, sin embargo, los autores/a encontraron que las SbN actuales están diseñadas principalmente para reducir la exposición y no funcionan desde otros ángulos de vulnerabilidad climática. Por ejemplo, en la mayoría de los casos las SbN intentan reducir la exposición a los peligros climáticos desviando las fuertes lluvias para evitar inundaciones (por ejemplo, parques inundables). En el futuro, las SbN deben abordar las necesidades de los habitantes urbanos para desarrollar sus propias estrategias de adaptación en sus hogares y ciudades (p. ej., almacenar agua para usarla cuando hay escasez) o intentar reducir el impactos de los riesgos (p. ej., ayudando a enfriar casas y bloques de apartamentos).

Los hallazgos de este estudio señalan que las personas deben estar en el centro del diseño de NbS. En ese sentido, los autores/a de este estudio han concluido que la consideración de los problemas sociales es desigual entre los proyectos de SbN analizados, ya que, si bien la mayoría de las NbS consideran alguna forma de justicia social en su diseño, en la mayoría de los casos se trata de consultas realizadas a los grupos de interés de forma superficial. Solo el 28 % de los proyectos mostró un compromiso real con valores diversos (y marginados) en la implementación de las SbN, y solo el 20 % hizo una consideración explícita de garantizar que los beneficios (y las cargas) derivados de las SbN se distribuyeran de manera justa. En términos de gobernanza de proyectos, alrededor del 80 % de todos los proyectos fueron financiados e implementados por entes públicos, en su mayoría gobiernos municipales, lo que destaca aún más la vulnerabilidad en el largo plazo de las SbN, al estar sujetas a las prioridades y presupuestos cambiantes de los gobiernos.

Otro aspecto que se ha analizado en este estudio ha sido la capacidad de NbS de crear un cambio real o transformador a largo plazo en estas ciudades. Para ello, han analizado el impacto de los proyectos SbN en el sistema ecológico, en la sociedad y en la infraestructura de la ciudad y han concluido que menos del 15% de los proyectos muestran capacidad transformadora en cualquiera de estas dimensiones. Los autores atribuyen estas tendencias a la falta de compromiso social (más allá de
las consultas públicas realizadas de forma superficial), al enfoque gradual para mejorar las condiciones de la biodiversidad urbana o debido a la conexión limitada del proyecto con la planificación urbana de toda la ciudad”. Es de mencionar que estas tendencias difieren regionalmente, ya que las SbN en ciudades de América Latina y África lideran el camino en términos de transformación ecológica y social.

La segunda recomendación se relaciona con los tipos de información que se pueden usar para hacer un estudio sistemático de esta magnitud. La información que sirvió de base para este análisis provino de varias bases de datos que contienen información sobre proyectos de SbN de todo el mundo. En palabras del investigador y autor líder del estudio Sean Goodwin: “En nuestro trabajo, era importante incluir información desde una variedad de puntos de vista a nivel mundial, no solo del Norte Global, por eso estas bases de datos han sido nuestra mejor oportunidad para capturar una mayor diversidad de información regional de lo que se había hecho anteriormente”. Sin embargo, es de señalar que el 63 % de los proyectos de estas bases de datos proceden solo de Europa y tal y como afirman los autores/a de este estudio es importante incluir información que recoja los diferentes puntos de vista a nivel mundial. Por ello, en el futuro, se necesita más apoyo para que no se pierda información contextual crítica que muestre una diversidad de condiciones y experiencias locales.

 

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