La voluntad de aprender es clave para construir el «esqueleto ortográfico» de nuevo vocabulario
Un nuevo estudio del centro de investigación BCBL revela que imaginar cómo se escribe una palabra al escucharla por primera vez exige un esfuerzo consciente
El trabajo demuestra que la creación de la representación en el cerebro no es automática, sino que depende directamente del aprendizaje explícito
Los resultados, publicados en Psychonomic Bulletin & Review, pueden ayudar a optimizar las estrategias educativas de la lectura o la escritura
Cuando las personas escuchan un término por primera vez, el cerebro tiende a imaginar su escritura, generando una representación mental preliminar conocida como «esqueleto ortográfico». Hasta ahora, estudios previos sugerían que los niños y niñas expuestos a un mayor volumen de palabras construían estas representaciones de forma automática, obteniendo una ventaja competitiva en el aprendizaje.
Sin embargo, un nuevo trabajo de investigación del centro donostiarra Basque Center on Cognition, Brain and Language (BCBL), cuyos resultados se han publicado en Psychonomic Bulletin & Review, matiza esta premisa.
El estudio demuestra que la generación de los «esqueletos ortográficos» requiere de una voluntad de aprendizaje, descarta que sea un proceso automático y abre nuevas vías para mejorar las estrategias de enseñanza.
Experimento online
Para comprobar el nivel de automatismo de este proceso cognitivo, el equipo de investigación de BCBL diseñó un experimento conductual online con adultos jóvenes sanos, de entre 18 y 35 años, de habla castellana. Los participantes escucharon palabras inventadas con ortografías únicas (como «dalu») o ambiguas (como «bamu» o «vamu») sin llegar a verlas escritas en ningún momento La muestra se dividió estratégicamente en dos grupos: uno era consciente de que, al realizar esta tarea, debía aprender los términos, lo que se conoce como «aprendizaje explícito»; y otro al que no se le indicó que aprendiera las nuevas palabras y realizó un «aprendizaje implícito». Con lo cual, los dos grupos tenían que prestar atención a las palabras, pero un grupo tenía como regla aprenderlas, y otro solo prestarles atención.
A través del análisis de los tiempos de reacción de lectura posteriores, el equipo rastreó las expectativas cerebrales y confirmó que solo el primer grupo logró generar estas huellas ortográficas durante la fase auditiva.
Se trata del primer estudio científico que analiza este fenómeno comparando directamente ambas vías de aprendizaje, explícita e implícita, y es fruto del proyecto de doctorado de la investigadora Mina Jevtović, bajo la dirección de la Prof. Clara Martin y la Dra. Efthymia Kapnoula.
«Estos hallazgos suponen un avance fundamental para comprender cómo el cerebro humano adquiere nuevo vocabulario. Entender bajo qué condiciones creamos estas representaciones ortográficas puede permitir diseñar y optimizar estrategias de enseñanza, apoyando de forma mucho más eficaz a los niños y niñas en el desarrollo de sus habilidades de lectura y escritura», explica Efthymia Kapnoula
A partir de estos datos, de libre acceso, la investigación abre la puerta a nuevos estudios. Por ejemplo, la próxima meta para BCBL será analizar si factores como la consolidación basada en el sueño ayudan a construir estas representaciones mentales, incluso cuando el contacto inicial con la nueva palabra haya sido meramente implícito.