Un estudio de CIC bioGUNE señala la vitamina B1 como clave genética del ritmo intestinal

Bizkaia, Noticias

El trabajo identificó cambios en el ADN asociados a la frecuencia de las deposiciones, incluida una sorprendente conexión con la vitamina B1 (tiamina)

Los hábitos intestinales no suelen ser tema de conversación, pero reflejan la rapidez con la que el intestino moviliza su contenido. Cuando este proceso se altera, pueden aparecer problemas como estreñimiento, diarrea o síndrome del intestino irritable (SII). Sin embargo, los mecanismos biológicos que regulan las deposiciones todavía no se comprenden por completo. Un nuevo estudio, publicado en Gut, aporta pistas genéticas sobre la motilidad intestinal y señala la biología de la vitamina B1 (tiamina) como una vía inesperada para futuras investigaciones.

El análisis identificó 21 regiones del genoma humano que influyen en la frecuencia de las deposiciones, incluidas 10 no descritas previamente. Varias de las señales genéticas apuntan a vías y mecanismos ya conocidos por su papel en el movimiento intestinal, lo que refuerza la solidez biológica de los resultados. Entre ellos destacan la regulación de los ácidos biliares, que facilitan la digestión de las grasas y actúan como moléculas de señalización en el intestino, y la señalización nerviosa implicada en las contracciones del músculo intestinal, incluida la relacionada con la acetilcolina.

El hallazgo más destacado surgió al priorizar dos genes clave relacionados con la biología de la vitamina B1, concretamente con el transporte y la activación de la tiamina en el organismo (SLC35F3 y XPR1). Para evaluar si esta señal se reflejaba en datos reales, el equipo investigador analizó información dietética adicional del UK Biobank. En 98.449 participantes se observó que una mayor ingesta dietética de tiamina se asociaba con una mayor frecuencia de las deposiciones. Además, esta relación variaba según la composición genética de cada persona en los genes SLC35F3 y XPR1, analizados conjuntamente mediante una puntuación genética combinada. Estos resultados sugieren que las diferencias hereditarias en el metabolismo de la tiamina pueden influir en cómo la ingesta de vitamina B1 se relaciona con los hábitos intestinales en la población general.

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