Un estudio internacional mide el impacto del carbono negro en el K2

Basque Centre for Climate Change (BC3) ha liderado una investigación que analizó la concentracion de carbono negro, contaminante producido por la actividad humana, en muestras de nieve recogidas en el glaciar Godwin-Austen y en la superficie de la segunda montaña más alta de la Tierra
En esta región montañosa del continente asiático, considerada como el “tercer polo”, la nieve juega un papel clave en el ciclo hidrológico, abasteciendo de agua a más de mil millones de personas
Las elevadas emisiones atmosféricas de carbono negro, un contaminate con alto contenido de carbono que puede estar generado por actividades humanas, constituyen una de las principales amenazas para el hielo y la nieve concentrados en las grandes cordilleras asiaticas. Entre ellas, se encuentra Karakorum, que alberga grandes glaciares y algunas de las montañas más altas del planeta como el K2, con 8.611 metros de altitud.
Cuando las partículas de carbono negro se depositan en la superficie de la nieve o del hielo, aceleran su derretimiento, produciendo la perdida de masa de los glaciares y reduciendo el tiempo que permanece la nieve en la superficie.
En este contexto, un estudio internacional liderado por el centro vasco Basque Centre for Climate Change (BC3) ha analizado por primera vez la concentración de carbono negro en la capa de nieve estacional que cayó sobre el glaciar Godwin-Austen, ubicado a los pies del K2, entre 2018 y 2019.
Para ello, se recogieron muestras de nieve superficial en los Campos 1 y 2 del K2, así como a lo largo de las paredes de dos pozos excavados en la capa de nieve depositada sobre el glaciar.
El equipo liderado por el experto de BC3 Nicolás González-Santacruz tambíen llevó a cabo un analisis isotópico de la capa de nieve, con el objetivo de establecer el momento aproximado en el que esta nieve se empezó a acumular, ya que, según destaca el experto de BC3, “determinar el momento de formación de la capa de nieve es esencial para interpretar con precisión los datos de carbono negro”.
Los resultados, acompañados de testimonios de porteadores que trabajan todo el año en Godwin-Austen y estudios previos, sugirieron que, sobre el glaciar, la capa de nieve tiene un carácter estacional: se acumula desde octubre hasta el final del invierno y desaparece totalmente durante los meses más cálidos del año en primavera y verano. Esto ayudó a definir la temporalidad de las concentraciones de carbono negro en la capa de nieve: desde octubre 2018 hasta finales de febrero del 2019.
Además, el trabajo, publicado en la revista científica Journal of Glaciology, revela cómo variaron la fuentes dominantes del carbono negro durante la temporada de acumulación de nieve.
“Durante otoño de 2018, las contribuciones de carbono negro procedieron de la cuenca del norte del río Indo, mientras que en el invierno 2018-2019 creció la influencia de Oriente Medio, Asia central y Europa del Este”, señala el investigador.
Los investigadores también cuantificaron hasta qué punto la presencia del carbono negro alteraba el comportamiento natural de la capa de nieve. Las muestras obtenidas en los pozos de nieve revelaron que las concentraciones eran especialmente elevadas, a pesar de tratarse de una región remota. Y se detectaron valores significativamente altos en el Campo 2 del K2, a más de 6.000 metros de altitud.
Estos hallazgos ponen de manifiesto dos aspectos clave: por un lado, que la acumulación de carbono negro acelera el derretimiento de la nieve y reduce su tiempo de permanencia sobre el glaciar; y por otro, que una parte significativa de las concentraciones encontradas podría estar directamente vinculada a actividades humanas locales de la zona, como expediciones deportivas invernales a los ochomiles circundantes y operaciones militares.
Sin embargo, al comparar los resultados con estudios anteriores llevados a cabo en la región de las grandes cordilleras asiáticas, los investigadores se han encontrado con complicaciones debido a que no hay una metodología de muestreo bien establecida. Por este motivo, para poder tener una perpectiva adecuada del impacto del carbono negro, el estudio resalta la importancia de estandarizar los criterios y protocolos de recogida de muestras.
El tercer polo
Considerada como “el tercer polo” por ser la región con mayor concentración de hielo fuera de las regiones polares, las cordilleras montañosas asiáticas en las que se ubica el K2 cubren un área total de 3,8 millones de km2 abarcando partes de Afganistán, Pakistán, India, Nepal, China, Tíbet, Bután, Kazajstán, Uzbekistán, Kirguistán y Tayikistán.
Algunos de los principales ríos del continente asiático, el Indo, el Ganges, el Brahmaputra, el Yangtsé y el Amarillo, nacen allí proporcionando agua a más de mil millones de personas, lo que constituye más del 20% de la población mundial.
El agua del deshielo estacional generada a partir de los glaciares y las capas de nieve de esta región amortigua la reducción del caudal de muchos ríos provocada por la disminución de las precipitaciones durante el verano o las temporadas secas. Por lo tanto, desempeñan un papel fundamental en la seguridad hídrica de esta vasta población, asegurando el riego agrícola, la generación de energía hidroeléctrica o el suministro de agua potable.