¿Aporta el bilingüismo una barrera protectora contra la dislexia en el aprendizaje?

Gipuzkoa, Noticias

El centro de investigación BCBL lidera el ambicioso proyecto “Bibalance”, financiado por la Comisión Europea

La iniciativa está en la fase de captación de niños y niñas bilingües de euskera y castellano en último curso de Educación Infantil con familiares disléxicos

Los pequeños participantes acudirán a los laboratorios en tres etapas de aprendizaje para analizar el rol del bilingüismo en el desarrollo de la lectura

El centro de investigación de Donostia Basque Center on Cognition, Brain and Language (BCBL) ha iniciado un ambicioso proyecto de investigación, financiado por la Comisión Europea, que tiene el objetivo de analizar el papel del bilingüismo como barrera protectora contra la dislexia.

Estudios preliminares aportan indicios en esta línea. En un experimento con niños y niñas bilingües de euskera y castellano, aquellos que habían estado más expuestos a un entorno bilingüe desde una edad temprana mostraron un mejor rendimiento lector. Por otro lado, la literatura científica ha encontrado similitudes entre la estructura cerebral de personas bilingües y disléxicas.

La iniciativa “Bibalance” nace con el reto de arrojar algo de luz sobre esta paradoja en una investigación que durará 5 años. Actualmente está en fase de captación de niños y niñas bilingües de euskera y castellano en último año de Educación Infantil que cuenten con familiares disléxicos.

“Nuestros datos evidencian que cuando crecemos en un entorno bilingüe y estamos más expuestos desde que somos bebés a idiomas diferentes en un mismo contexto, nuestro cerebro se desarrolla de forma diferente y se observan unas mejores habilidades lectoras. Ahora queremos demostrar que esta exposición también puede contribuir a mitigar el riesgo de desarrollar dislexia”, destaca Marie Lallier, Profesora Ikerbasque y líder del grupo «Neuroeducación y trastornos del desarrollo» de BCBL.

Los pequeños voluntarios acudirán al centro en tres etapas de aprendizaje: último año de Infantil, primer curso de Primaria, y segundo curso de Primaria. En cada ciclo, realizarán tres sesiones de pruebas adaptadas a sus particularidades.

Verán películas o escucharán cuentos mientras se registra su señal cerebral mediante las técnicas no invasivas de neuroimagen que dispone el centro en sus laboratorios. Estas tecnologías, como la magnetoencefalografía, permitirán a los investigadores observar, con una alta resolución temporal, cómo responde el cerebro a los estímulos lingüísticos.

“Tomaremos una fotografía de la estructura cerebral de cada niño para poder visualizar la sustancia blanca, es decir, las conexiones neuronales, cómo están y cómo se desarrollan, y si existe alguna relación con su bilingüismo y, por supuesto, con sus habilidades de lectura y lenguaje”, añade Lallier.

Además, algunas tareas, como juegos lingüísticos y de atención, se llevarán a cabo fuera de estas máquinas que miden la actividad cerebral para evaluar diferentes habilidades cognitivas y del lenguaje. Las pruebas ayudarán al equipo de BCBL analizar el riesgo genético de dislexia de los menores.

“En mayor o menor medida, todas las personas compartimos el riesgo de desarrollar durante el aprendizaje problemas de lectura como la dislexia. Y este riesgo es, en parte, genético”, añade Marie Lallier.

El reto es encontrar estrategias tempranas de compensación que desarrollen niños y niñas con riesgo de dislexia para adaptarse a futuras dificultades lingüísticas.

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