Combinar dos idiomas en clase no dificulta el aprendizaje

Un estudio del BCBL concluye que aprender nuevos conceptos en una sola lengua no ofrece ninguna ventaja frente a hacerlo mezclando dos idiomas.

Tras someter a 100 individuos a un test de aprendizaje se ha descubierto que la velocidad de respuesta y la tasa de error es similar entre quienes realizaron la prueba en una lengua y quienes la hicieron en dos.

Este estudio se ha publicado recientemente en la revista científica Plos One.

Jon-Andoni-Duñabeitia-BCBLNormalmente, en los centros de enseñanza en los que coexiste más de una lengua, cada asignatura se imparte en un solo idioma y se evita mezclar ambos, pero ¿tiene sentido esa norma? Un estudio del Basque Center on Cognition, Brain and Language (BCBL) en colaboración con la Universidad de Bangor (Reino Unido) ha puesto a prueba ese precepto y ha demostrado que aprender nuevos conceptos en una sola lengua no conlleva ninguna ventaja frente a hacerlo en un contexto bilingüe real, ya que quienes los aprenden en dos lenguas los adquieren exactamente igual.

Por norma general, en los centros bilingües o trilingües, cada asignatura se imparte siempre en un mismo idioma. Esta política se basa en la norma conocida en inglés como ‘one subject, one language‘ (‘una asignatura, un idioma’), que establece que en cada materia se debe utilizar siempre la misma lengua para favorecer el aprendizaje, evitando así la alternancia de lenguas durante la docencia. Independientemente de peso relativo de las diferentes lenguas en las escuelas multilingües, la regla de un idioma por clase se repite en la inmensa mayoría de los centros de enseñanza de todo el mundo.

Un estudio liderado por el investigador del BCBL Jon Andoni Duñabeitia ha sometido a prueba esta regla para comprobar si, efectivamente, mezclar dos idiomas dificulta el aprendizaje o no.

Los experimentos

Como primer paso de este proyecto de investigación a largo plazo en el que el Dr. Duñabeitia colabora con los investigadores Eneko Antón (BCBL) y con el Dr. Guillaume Thierry (Universidad de Bangor), se realizaron dos experimentos. El primero de ellos se llevó a cabo con 50 adultos bilingües equilibrados, es decir, que tienen una competencia similar en dos lenguas, en este caso euskera y castellano.

Se les presentó un test de aprendizaje de conceptos en el que primero se les mostraba una serie de objetos desconocidos asociados a dos definiciones cada uno, y más tarde debían enlazar las definiciones con los objetos correspondientes. Además, todos los participantes tuvieron que completar diferentes tareas de memoria para investigar cómo se habían adquirido los conceptos.

Los participantes se dividieron en dos grupos: a uno de ellos se le mostraron definiciones que combinaban frases en las dos lenguas, mientras que al otro grupo se le ofrecieron definiciones en una sola lengua.

En el segundo experimento se emplearon los mismos parámetros que en el primero, pero con 50 niños bilingües en edad escolar. Se buscaba así descubrir si había alguna diferencia respecto a los adultos derivada de la edad y el contexto de los sujetos estudiados, con el fin de poder generalizar los resultados al ámbito escolar.

En ambos experimentos se obtuvieron resultados similares entre los grupos que completaron el aprendizaje en un solo idioma y los que lo hicieron en dos. Se descubrió que tanto los tiempos de reacción como las tasas de error eran similares, independientemente de si la explicación de cada concepto había sido puramente monolingüe o bilingüe.

Este artículo, titulado ‘Mixing Languages during Learning? Testing the One Subject—One Language Rule‘, se ha publicado recientemente en la revista científica Plos One, de acceso libre.

“Un hábito sin base científica”

Mientras en las sociedades bilingües las lenguas se alternan en la vida cotidiana de una forma natural y espontánea, y se pasa de una a otra en función de las circunstancias comunicativas, hasta ahora en las escuelas bilingües se ha evitado esta alternancia natural de las lenguas asumiendo que mezclarlas podría conllevar peores procesos de aprendizaje.

“Este estudio demuestra que acercar la realidad lingüística de la escuela a la que impera en la sociedad no tiene un impacto negativo en el resultado de los procesos educativos, y en cambio sí favorece un bilingüismo más real”, afirma Duñabeitia. Según él, “a la luz de estos resultados, parece que la regla de un idioma por asignatura es un hábito que no cuenta con base científica alguna, y este estudio supone un nuevo ejemplo de cómo la neurociencia cognitiva puede contribuir a mejorar los procesos educativos”.

Los investigadores se encuentran ya en la fase de diseño del siguiente paso del proyecto, en la que se investigará cómo reacciona el cerebro de los sujetos que toman parte en el aprendizaje multilingüe, cómo se consolida lo aprendido en cada caso y, una vez que se han descartado los perjuicios derivados de aprender conceptos en dos lenguas, se estudiará si esto proporciona alguna ventaja a medio y largo plazo.

Además, los investigadores tratarán de generalizar estos resultados a sociedades en las que el bilingüismo no es equilibrado, y a contextos escolares en los que se utiliza también como lengua vehicular un idioma extranjero que no se habla de manera habitual en la sociedad (por ejemplo, escuelas en las que se imparte docencia también en inglés).