Un proyecto liderado por AZTI desarrolla nuevas herramientas para anticipar los riesgos que amenazan la vida en los océanos
Las herramientas permiten detectar con mayor precisión los efectos combinados del cambio climático, la contaminación o la pesca sobre los ecosistemas marinos antes de que los daños sean irreversibles
Los océanos afrontan cada vez más presiones: el cambio climático, la contaminación, la presión pesquera, el tráfico marítimo o la llegada de especies invasoras están transformando los ecosistemas marinos a una velocidad sin precedentes. Comprender cómo actúan conjuntamente estos factores es uno de los grandes retos para proteger la biodiversidad y garantizar el futuro de los recursos marinos.
Tras cuatro años de investigación, el proyecto europeo GES4SEAS —siglas en inglés de «alcanzar el buen estado ambiental evaluando los impactos integrados de las presiones acumuladas»—, coordinado por AZTI, ha desarrollado nuevas herramientas científicas capaces de analizar de forma conjunta estos impactos y ayudar a las administraciones a detectar zonas vulnerables, anticipar riesgos y tomar decisiones más eficaces para proteger los mares, en el marco de la Directiva Marco sobre la Estrategia Marina.
Una de las principales conclusiones del proyecto es que los daños sobre los ecosistemas pueden ser mucho mayores cuando se analiza la acumulación de presiones conjuntamente. Los estudios realizados muestran que muchas áreas marinas que aparecen en buen estado cuando las presiones se evalúan por separado presentan niveles de riesgo significativamente más altos al analizarlas de forma acumulada, combinando factores como el calentamiento del agua y las distintas actividades humanas.
Además, el proyecto ha desarrollado sistemas capaces de identificar señales tempranas de deterioro ambiental y detectar posibles puntos de no retorno, situaciones en las que un ecosistema experimenta cambios tan profundos que resulta muy difícil recuperar su estado anterior.
«Los océanos son sistemas complejos y necesitamos comprender cómo interactúan todas las presiones que actúan sobre ellos al mismo tiempo. Estas herramientas nos ayudan a anticiparnos a los problemas y actuar antes de que ciertos impactos sean irreversibles», explica Ángel Borja, investigador de AZTI y coordinador del proyecto.
Las soluciones desarrolladas durante el proyecto han sido probadas en once emplazamientos de estudio repartidos por los mares regionales europeos —Atlántico, Mediterráneo, Báltico y mar Negro— y la Polinesia Francesa, así como en el conjunto de mares europeos, y están disponibles en abierto para administraciones, investigadores y organizaciones ambientales interesadas en mejorar la gestión y conservación del medio marino, en ges4seas.eu.
GES4SEAS ha reunido a 20 entidades de 15 países con el objetivo de mejorar la protección de la biodiversidad marina y contribuir a una gestión de los océanos más sostenible y basada en la evidencia científica.