Las políticas climáticas europeas son insuficientes para mitigar los riesgos sanitarios de la contaminación atmosférica, según un nuevo estudio de BC3
El trabajo, publicado en la prestigiosa revista The Lancet Regional Health, presenta un enfoque novedoso para examinar la afección de la polución en la población del continente
Los hogares de bajos ingresos y las zonas urbanas, particularmente en los países balcánicos, tienen un mayor riesgo
A pesar de los esfuerzos de mitigación del cambio climático y los estrictos planes europeos de descarbonización, la contaminación atmosférica sigue siendo una amenaza para la salud pública en Europa. Solo en 2022, la exposición a partículas finas (PM2,5) causó más de 239,000 muertes prematuras en Europa y, según las proyecciones para 2030, este contaminante seguirá causando más de 153.000 fallecimientos anuales en el continente.
Sin embargo, este impacto no se distribuye de manera uniforme: los hogares con menores ingresos y las zonas urbanas, particularmente en los países balcánicos, se enfrentan a una exposición desproporcionada a esta contaminación.
Esta es la principal conclusión de un nuevo estudio publicado en la prestigiosa revista The Lancet Regional Health y dirigido por el centro de investigación del cambio climático Basque Centre for Climate Change (BC3). El trabajo presenta un enfoque novedoso para examinar cómo la polución afecta a diferentes grupos según su nivel de ingresos, edad y tipo de asentamiento (urbano o rural).
“A la hora de diseñar políticas a gran escala, los estudios tradicionales solían tratar a toda la sociedad como un bloque uniforme, sin reflejar las desigualdades reales. Además, trabajan a escalas muy amplias y rara vez examinan escenarios con políticas climáticas reales y detalladas. El resultado de nuestro trabajo es una imagen mucho más completa que revela qué colectivos asumen los costes sanitarios de la transición energética europea, tanto a nivel internacional como a nivel local”, explica Clàudia Rodés-Bachs, investigadora de BC3 y autora del estudio.

Políticas europeas
El trabajo de BC3, en colaboración con la Universidad Técnica Nacional de Atenas (NTUA) y el Centro Común de Investigación de la Comisión Europea (JRC), modeliza minuciosamente el escenario “POLICY55”, que integra los Planes Nacionales de Energía y Clima (NECP) y el paquete de medidas “Fit-for-55” (FF55). Estas políticas europeas buscan reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 55% para 2030 en comparación con los niveles de 1990.
“A grandes rasgos, la transición energética de Europa parece avanzar sin sobresaltos, pero las cifras globales ocultan que hay ganadores y perdedores. Las políticas climáticas y de calidad del aire diseñadas en torno a promedios son insuficientes y corren el riesgo de dejar atrás a los más vulnerables”, destaca Rodés-Bachs.
Por este motivo, el estudio concluye que evaluar el impacto en la salud a una escala tan detallada y cruzando el mismo con factores sociales no es un simple avance metodológico, sino un requisito imprescindible para garantizar que las políticas climáticas sean, al mismo tiempo, efectivas, justas y basadas en la evidencia científica.
“Nuestro trabajo actúa como una cámara térmica en un gran edificio de apartamentos: mientras que el propietario ve una factura de energía equilibrada, la cámara revela qué apartamentos están en incomodidad térmica y qué residentes, dentro de cada apartamento, están asumiendo silenciosamente el costo de las reglas de todo el edificio”, concluye la investigadora.
La investigación, disponible en este enlace, ha contado con la financiación de la Unión Europea a través de Horizon Europe y las ayudas Marie Skłodowska-Curie Actions.